El cielo está en cualquier piedra de la Tierra, la más común y que todos ignoran, no en una mina de oro. Nos lo han dicho y sin embargo seguimos ciegos buscando pepitas. No culpo más que las corrientes de ideas que nos inundan con sombras y confusiones. Decimos de hablar de «verdades reales, materiales, científicas» cuando ni siquiera sabemos habitar nuestro cuerpo y sentidos, la esencia más obvia y observable como diría la ciencia. ¿Por qué nos son tan seductoras las ideas de los idealistas que se visten de materialistas? Nos volvemos sus siervos fanáticos, que los seguimos sin comprender nada porque no hay nada que ver, solo creer y mucho que temer si no los seguimos.
Una prueba clásica de esto es Jesús… He escuchado decir que el amor es la solución, han escuchado la historia de la crucifixión y siguen esclavos de las sombras, la contradicción, el cinismo. Por eso Jesús murió con pocos seguidores, la mayoría eran romanos que ni se enteraron de alguien que no les aportaba nada «material». La Biblia lo vuelve grande, en realidad pasó desapercibido como lo haría hoy en día si te dijera que voltearas la mirada hacia cualquier lugar y ahí está Jesús. Lo dan por perdido, estoy casi por seguro, aunque haya quienes siguen buscando a su salvador en lo gigante, su obsesión por ideales que los hacen comportarse tan controladores, odiosos, miedosos… Solo me pregunto, si todo lo grande habita en lo pequeño y cotidiano, no en el escape, ¿cuándo comenzaremos a ver hacia este lugar?
Vuelvo a lo mismo. Yo creo que cuando realmente habitemos el cuerpo que ahora tenemos, no cuando tengamos a una ciencia que nos diga exactamente qué es la materia. Usamos a la ciencia casi como alivio, una gota de ensoñación para el miedo al descontrol. Más grave aún se me hace el hecho de que alguien que no sabe habitar su cuerpo, no lo cuida, no sabe contemplarlo en su diversidad, tampoco sabe habitar su sociedad. ¿Qué lugar va habitar si no es el de las ideas cuando ni siquiera puede darse cuenta de lo que le atraviesa en los sentidos? La era de idealistas fanáticos, insensibles, cínicos parece que cada día está más aquí, ya hay incluso los que te dicen «conectar al cuerpo» y nada más observas su comportamiento… igual a todos: fanático, insensible, hipócrita, cínico. Las sombras rondan y quieren que juegues con ellas mientras dejas tu cuerpo de lado… o más bien a ti te gusta no escuchar a tu cuerpo, jugamos con las sombras para ignorar las sensaciones tenebrosas detrás de nuestras máscaras.
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